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Mi mejor amiga tiene unos kilos de más

Mi mejor amiga tiene unos kilos de más

Tengo una amiga gorda, muy gorda, a la que no he visto bajar ni un kilo en estos 5 años de amistad. La solución es hacer dieta, tener una buena alimentación y practicar ejercicios, o eso creo, pero ahora le cuesta más. ¡Cuarentena y ansiedad!

Nos conocimos en el pre-universitario. Ella era la típica gordita, callada y friki que no hablaba con nadie. Yo, la flaca de espejuelitos que la defendía. Fueron momentos duros; sé de qué me habla.

Vivía llena de complejos. Se acostumbró a llevar fajas, a andar con los “raritos” y a estar disponible para, supuestamente, el único muchacho que la iba a desear. Luz nunca ha cortado su pelo porque con él esconde un cuerpo infiel a la estética estándar. Tampoco baila.

Todo esto, unido a problemas familiares, ansiedad y poca comunicación desataron un intento de suicidio. Y es que las personas obesas suelen desarrollar depresión y autoflagelación. Tienen miedo de ser blanco de burlas o subestimación y por tanto, en no pocos casos esconden sus problemas. Pero todo explota, tarde o temprano.

Por suerte eso significó un despertar para su familia y amigos. Empezamos a prestarle más atención y a escucharla. Yo acostumbraba a culparla por su falta de practicidad y autoestima, pero el caos me hizo ponerme en su lugar y buscar soluciones desde allí.

La ayudamos a modificar, de a poco, sus problemas de confianza, su forma de relacionarse con los demás y hasta su sexualidad.

Esto, en particular, le llevó tiempo. Las personas obesas, por lo general, sienten vergüenza por su físico y experimentan menor satisfacción sexual.

La testosterona controla el desarrollo sexual de las personas. La obesidad puede alterar “los estrógenos y la progesterona, por lo que la sexualidad se encontrará disminuida. Estas alteraciones provocan que no se presente la ovulación, con alteraciones en el ciclo menstrual, que incluso puede llegar a desaparecer o presentar lapsos muy largos entre ciclo y ciclo”. (Morín, p. 9, 2008)

Y sí, Luz asiste a revisiones ginecológicas regularmente. Por su condición, es probable que desarrolle infertilidad y otras patologías afines.

Ovarios poliquísticos, cáncer de endometrio, mama, colon, enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 y artrosis de rodillas y en las caderas, por soportar tanto peso, son algunas de las complicaciones a las que está propensa.

No obstante, preferimos tener mente positiva. Al menos ha modificado sus horarios y métodos de alimentación, pero sigue con el mismo peso corporal, así que no hemos resuelto cuanto previmos.

La obesidad no está ligada solamente a la cantidad de comida ingerida, la práctica de ejercicios y la voluntad. Influyen factores como la homeostasisproceso regido por el hipotálamo que condiciona al cuerpo a no perder peso-, y la disminución de las hormonas leptina, lagrelina, insulina y amilina, encargadas de envíar al cerebro señales de falta de energía y necesidad de mayores ingestas.

Hago un apto acá para referirme a las complicaciones que enfrentaría Luz si fuera hombre. Es algo importante porque ellos suelen esconder más sus frustraciones y, por tanto, a retrasar soluciones oportunas.

En los obesos masculinos se aumentan los tejidos grasos, que es donde se da la transformación de la testosterona periférica en estrógenos, lo cual puede generar: cambios en el tamaño del pene y los testículos, distribución del vello en el cuerpo, reducción en el vigor para mantener relaciones sexuales y en la libido”. (Morín, p. 9, 2008)

El sobrepeso, a su vez, puede afectar las relaciones de pareja. Dificulta el funcionamiento del flujo sanguíneo que debe llegar al pene y al clítoris, provocando disfunción eréctil, disminución del placer sexual y hasta retraso del orgasmo, en hombres y mujeres, respectivamente.

¿El primer paso? La comunicación. Expresar nuestros sentimientos y buscar ayuda puede salvar la sexualidad individual y la vida en pareja sin llegar a culpar o herir a la otra persona.

Lo antes dicho, no significa que las personas obesas no tengan una vida sexual placentera, pero siempre estarán expuestas a los riesgos anteriores.

En lo personal, creo en el poder de la confianza, el amor y la comunicación. No soy partidaria de recomendar la pérdida de peso para alcanzar el cuerpo “perfecto”. No es saludable sentirnos deseados y queridos solo si tenemos los kilos exactos. Lo primero es superar los complejos y valorarnos.

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Luz, por ejemplo, ha experimentado abiertamente su sexualidad después de la terapia con el psicólogo. A pesar de no disminuir su peso, se ha convertido en una mujer segura, amada. Disfruta y se disfruta.

A veces, cuando hablamos, recuerdo todo lo que hemos pasado y me reconforta ser testigo de sus cambios. Pero aún faltan cosas por hacer, decisiones por tomar.

Ella debe bajar de peso para evitar cardiopatías u otras enfermedades, y pretendo ayudarla. A fin de cuentas, nada me cuesta acompañarla a hacer ejercicios, planificar su dieta y acompañarla al médico para velar por su salud.

Esta no es una historia única ni una batalla ajena. Según la OMS, cada año mueren alrededor de 2 millones de personas por esta causa. Es uno de los motivos por los cuales se incluye a la lucha contra la obesidad en el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible: Salud y bienestar.

Este 4 de marzo, Día Mundial de la lucha contra la Obesidad, es otra oportunidad para convertirnos en agentes de cambio en la vida de estas personas, empezando siempre por hacerlos sentir amados e importantes.

Si has ayudado a alguien en esta batalla, hazme saber tu historia. Compartir es ser luz y brindarla.

Para este trabajo nos hemos apoyado en las declaraciones de la OMS y el artículo Obesidad y sexualidad, de Raúl Morín Zaragoza, publicado en la Revista Trabajo Social, No.18, 2008.

*El nombre real de Luz ha sido cambiado para proteger su identidad.

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